El nombre no podría ser otro, por ser responsable de innumerables naufragios a lo largo de los siglos. Es la parte más occidental de Galicia, por lo que está expuesta a los cambios de humor del océano Atlántico, recibiendo en los costados pétreos de sus acantilados, la fuerza virgen de las tempestades. Además, la morfología de la costa hace que la navegación sea particularmente compleja.

Su debilidad es al mismo tiempo su gran fuerza: el paisaje, con una alternancia de playas, bosques y pintorescos pueblos marineros, hacen de la Costa da Morte una región de esencia única e irreplicable. Lugar que visitar y al que volver, ya que son muchas las actividades presentes: senderismo, bici, rutas a caballo, sin dejar de integrar en éstas, por supuesto, la excelente gastronomía local, con marisco y pescado como referentes indiscutibles.

